Se cuestiona la distancia entre la dirigencia de la CGT y las necesidades de la gente. A pesar de las movilizaciones y los reclamos legítimos por paz, pan y trabajo, se señala que la central obrera parece tener una "otra agenda", centrada en la defensa de las "cajas sindicales".
Pablo Moyano criticó duramente a Sturzenegger, pero se sugiere que la CGT podría estar sobreactuando su postura. La crítica apunta a que la CGT estaría más cómoda acordando por los recursos sindicales que atendiendo las demandas de empleo y mejoras salariales de los trabajadores, mostrando una desconexión con la realidad de la población.