Se advirtió que las confrontaciones y la aceleración de los tiempos en los procesos políticos son inevitables si no se manejan adecuadamente.
Se instó a admitir errores y torpezas en la gestión política y comunicacional.
Se mencionó la importancia de debatir los temas con seriedad, prudencia y mesura, evitando fantasmas y relatos artificiosos.