Se reflexiona sobre la reciprocidad en los controles migratorios, sugiriendo que Argentina debería tratar a los extranjeros como los argentinos son tratados en otros países. Se menciona la experiencia de ser puestos en filas separadas y tratados como "narcos" en la migración de otros países.
Se hace un llamado a no ser hipócritas y a tratar a la gente como nos tratan a nosotros. Se compara la situación con la experiencia de ir a ver fútbol en Brasil, donde los argentinos son tratados de manera similar.