Se critica la falta de explicación clara por parte del gobierno sobre el proyecto de ley, lo que permitió a la oposición adelantarse con su relato y frases como "la patria no se vende". Se menciona que figuras públicas y artistas se sumaron a esta narrativa, contribuyendo a su viralización.
Se cuestiona la estrategia comunicacional del gobierno, sugiriendo que no supieron instalar su narrativa y que la oposición los "primerió". La falta de voceros efectivos y la ausencia de una militancia digital fuerte son señaladas como debilidades.