Se critica la retórica utilizada para describir las protestas, calificando de "fuerzas del régimen" y "brutal represión" a la actuación policial. Se compara la situación con la de Venezuela bajo el régimen de Chávez, describiendo una "ciudad sitiada y militarizada".
Se cuestiona la afirmación de que el "modelo no cierra sin represión" y que la presencia policial se debe a que "la gente se la está cagando". Se ironiza sobre la "imaginación" de quienes sostienen estas ideas, comparándolas con descripciones de regímenes autoritarios.