Se cuestionó la visión negativa del kirchnerismo hacia la inversión extranjera, contrastándola con la importancia histórica de los inmigrantes y el aporte de capitales externos al desarrollo del país.
Se aclaró que la ley protege los emprendimientos privados que generan empleo y no afectan la soberanía, desestimando los argumentos sobre la "entrega" de la Patagonia o recursos naturales.