El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Esprila, centrará su mandato en la seguridad y la lucha contra la violencia, con planes de construir megacárceles y un enfoque inspirado en el modelo de Bukele.
Su agenda incluye la fumigación de cultivos ilícitos y la ruptura de relaciones con Cuba y Nicaragua, buscando un cambio radical respecto a la gestión de Gustavo Petro.
Sin embargo, De la Esprila enfrenta un panorama complejo, con poca representación en el Congreso y una fuerte oposición de izquierda, liderada por Iván Cepeda, quien advierte sobre posible injerencia extranjera.