Se debate la reciente "ley de tierras", o más precisamente, la ley de propiedad, tras su aprobación en el Congreso. Se menciona que dentro del gobierno hay autocrítica respecto a la gestión comunicacional y política de la ley.
Se señala que la mesa política, integrada por nueve personas, no habría revisado previamente proyectos clave como la ley de tierras o la reforma del Banco Central, a pesar de ser una prioridad comunicacional y política.
Se discute la estrategia del gobierno y la posible ralentización de proyectos legislativos, indicando que ningún proyecto ingresará al Congreso sin una revisión y aprobación previa por parte de la mesa política.