Se planteó un debate sobre si los expresidentes deben ir presos y el impacto de esto en la democracia.
Se compararon casos como el de Donald Trump en Estados Unidos, quien enfrenta procesos judiciales pero no ha sido condenado en todos, y Lula en Brasil, quien asumió tras un proceso judicial que algunos consideran erróneo.
Se discutió si la condena de Trump por dádivas en Estados Unidos sienta un precedente y si el encarcelamiento de presidentes debilita las instituciones democráticas o, por el contrario, fortalece la igualdad ante la ley.