Se defendió la importancia del derecho de propiedad como base del capitalismo y la necesidad de atraer inversión extranjera, argumentando que el kirchnerismo intentó imponer una visión negativa al respecto.
Se citó la Constitución Nacional y a Alberti para respaldar la idea de que la inversión extranjera es fundamental para el desarrollo y que no afecta la soberanía, siempre y cuando se trate de privados que generen empleo.