Se enfatizó la importancia de devolverle al propietario víctima de un incendio el derecho pleno sobre su propiedad.
Se criticó la idea de que la "arquitectura del coloniaje" se manifieste en regalar tierras fiscales a amigos, generando procesos penales.
Se ejemplificó con la cesión de tierras fiscales en Santa Cruz a un ciudadano chileno en 1951, y su posterior venta a Lewis en 1996, durante gobiernos peronistas.
Se mencionó la entrega de 900.000 hectáreas al grupo Benetton en 1991 y 410.000 hectáreas a Lázaro Báez durante el kirchnerismo, como casos de "estatuto legal del coloniaje".