El gobierno sufrió una derrota significativa al no lograr aprobar la totalidad de la ley de propiedad privada, cuyo objetivo principal era habilitar la venta de tierras argentinas a extranjeros sin límites. El senador Mayán había cuestionado la pertinencia de mantener un proyecto tan desvirtuado.
Los capítulos 3 y 4, que trataban sobre ley de alquileres, desalojos y manejo del fuego, fueron retirados. La ley aprobada se centra en mejorar las condiciones económicas para expropiaciones, pero pierde su impulso original de facilitar la venta de tierras.