La comparación entre las políticas de seguridad de Ecuador y El Salvador, inspiradas por Nayib Bukele, revela diferencias cruciales en el ordenamiento jurídico y la efectividad de la privación de libertad.
En Ecuador, la política de privación de libertad es ineficaz: de 71.000 individuos capturados en 2025, solo 7.000 fueron judicializados, y en 2024, de 120.000, solo el 7%. Esto contrasta con la teoría de la incapacitación en criminología, que exige aislar a los elementos peligrosos de la sociedad.
Las cárceles ecuatorianas, que alguna vez fueron centros de operación del crimen organizado, han experimentado cambios, pero persisten problemas. La Corte Constitucional eliminó barreras legislativas para medidas sustitutivas, lo que, sumado al habeas corpus correctivo, ha generado redes de corrupción y la liberación de miles de presos.
Se argumenta que la falta de privación de libertad efectiva es la principal causa del aumento de la violencia en Ecuador. La copia de modelos como el de Bukele sin considerar las diferencias jurídicas y sociales resulta contraproducente.