Se discute la teoría de los "infiltrados" utilizada por la izquierda para justificar actos de violencia en protestas, atribuyendo la provocación al propio gobierno o a fuerzas de seguridad. Se compara esta táctica con la utilizada por el grupo Quebracho en los años 90.
Se señala que el argumento de los infiltrados no ha cambiado con el tiempo y que la izquierda persiste en esta narrativa para deslegitimar las acciones policiales y presentarse como víctimas de represión.