El Senado rechazó la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, sufriendo el oficialismo una dura derrota. En las afueras del Congreso, se desató una represión policial que se extendió por cinco horas, dejando varios heridos, entre ellos una fotoperiodista con fractura en la base del cráneo.
La represión, calificada como "planificada", se dirigió contra manifestantes y transeúntes, con episodios de violencia explícita por parte de fuerzas de seguridad. Se registraron detenciones y se cuestionó la actuación policial ante la presencia de infiltrados.
La jornada de debate y represión se vivió con tensión, mientras el gobierno expresaba su enojo por el freno a sus iniciativas legislativas, como la que buscaba modificar la ley de manejo del fuego, también rechazada.