Se critica duramente al ministro Sturzenegger por defender un proyecto que, según los críticos, contradice la defensa de la propiedad privada, recordando su rol en el gobierno de De la Rúa y la confiscación de ahorros.
Se acusa a Sturzenegger de cinismo al promover la "inviolabilidad de la propiedad privada" a pesar de su historial, considerado una de las mayores violaciones a este derecho.