Se debate la política del gobierno argentino respecto a la compra de tierras por parte de extranjeros. Mientras se promueve la inversión extranjera, se cuestiona la aparente contradicción con un discurso nacionalista previo y la restricción de ciertos derechos para los extranjeros.
Se mencionan casos específicos como el del Emir de Qatar comprando tierras y un rabino de Nueva York interesado en adquirir una reserva de agua en La Rioja. Se aclara que el apoyo al Estado de Israel no influye en la crítica a estas operaciones. Se argumenta que un religioso no debería comprar un pueblo con gente adentro, independientemente de su fe.