La Casa Rosada planea focalizar la campaña electoral en la macroeconomía, especialmente en la inflación y el déficit fiscal, como ejes centrales de su discurso.
Se busca priorizar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y cambios en la Ley de Impuestos para anclar la estrategia gubernamental en indicadores económicos positivos.
Esta estrategia busca generar un impulso político favorable, a pesar de las tensiones internas y las derrotas legislativas recientes.