Se critica la falta de figuras políticas de peso en el gobierno actual, mencionando la ausencia de referentes como Bullrich o Santilli, y la baja calidad de los representantes parlamentarios.
Se explica que el gobierno de Milei se nutre cada vez más de cuadros del PRO, partido con experiencia político-partidaria cercana a la orientación de Milei, para ocupar puestos clave como ministros de Economía, Seguridad y Jefe de Gabinete.
Se sugiere que las listas de funcionarios fueron armadas por otros y que se necesitaban personas dispuestas a "levantar la mano", independientemente de su experiencia previa.