El debate sobre la politización de la fe y la relación entre la Iglesia y la política se intensifica. Algunos argumentan que la Iglesia, como institución política, debería ser un espacio de encuentro para todos, mientras que otros diferencian entre la fe y la institución eclesiástica.
Se cuestiona la actitud del progresismo y la izquierda hacia el catolicismo y el Papa Francisco, señalando una supuesta hipocresía al criticarlos y luego buscar su apoyo. La unidad de los argentinos se presenta como un objetivo crucial ante el "desastre" que dejaría el actual gobierno.