Durante la manifestación frente al Congreso, se produjeron detenciones y enfrentamientos entre manifestantes y la policía. El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se presentó en el lugar y celebró la caída del capítulo de la ley de tierras que permitía la venta a extranjeros, calificando la situación como un triunfo de la oposición y una derrota para el gobierno, al que acusó de "vender la patria".
Kicillof, acompañado por parte de su gabinete, utilizó el evento para presentarse como un líder opositor. La manifestación, convocada previamente, incluyó la participación de artistas e influencers, y se convirtió en un punto de crítica hacia la postura del gobierno respecto a la ley.
Los incidentes comenzaron alrededor de las 5 de la tarde, con manifestantes arrojando botellas y piedras, y la policía respondiendo con gases lacrimógenos. La paradoja de la situación, según los analistas, es que los disturbios se produjeron por un capítulo de la ley que ya había sido retirado por el gobierno.
El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, condenó los actos de violencia a través de sus redes sociales, calificando a los responsables como "delincuentes" y "enemigos" y reafirmando la orden de "hacer cumplir la ley y defender esta ciudad de los violentos".