Se cuestiona la falta de identificación de los responsables de actos violentos en marchas anteriores, sugiriendo la presencia de infiltrados que buscan generar disturbios. Se plantea la duda sobre la efectividad de los servicios de inteligencia para prevenir y esclarecer estos hechos.
Se observa una diferencia en el operativo de seguridad en la marcha actual, con menor presencia policial y un mayor protagonismo de las organizaciones sociales en la contención. Se reflexiona sobre la importancia de conocer a los violentos para evitar que se repitan situaciones de destrozos y conflictos.