Se plantea la ausencia de una figura política emergente capaz de aglutinar el descontento social y desafiar al gobierno actual. A pesar de la presencia de artistas y voces populares, no hay un referente claro en el ámbito político que capitalice este malestar.
Se menciona a Kicillof como una posible figura, pero se señala su enfrascamiento en peleas internas del peronismo, particularmente con Cristina Kirchner. La fragmentación interna del propio peronismo dificulta la conformación de un frente opositor sólido.
Se reflexiona sobre la posibilidad de que Javier Milei necesite del balotaje para asegurar su reelección, debido al rechazo que suelen generar los gobiernos en ejercicio, especialmente en contextos de dificultades económicas.