El gobierno logró la media sanción de una ley en el Senado, aunque con importantes concesiones que la dejaron "diezmada" respecto al objetivo original. La aprobación requirió numerosas reuniones y acuerdos, evidenciando la dificultad para imponer la iniciativa sin modificaciones.
El viaje del presidente a Colombia se relaciona con la necesidad de que la vicepresidenta asuma la presidencia del Senado para evitar un potencial desempate en votaciones cruciales. Esta situación subraya la complejidad política y las maniobras necesarias para la aprobación legislativa.
La votación final en el Senado fue ajustada (37 contra 33), y la ley aún debe pasar por Diputados, donde podría sufrir nuevas modificaciones. La aprobación de la ley, incluso con estas concesiones, representa un esfuerzo considerable para el gobierno.