Se califica la ley de extranjerización como un grave error político, especialmente por su ineficacia comunicacional y el momento de su presentación, coincidiendo con un contexto de nacionalismo.
Se critica al kirchnerismo por ser hábil en la comunicación para "hacer maldades" y se señala que el gobierno debió tener esto en cuenta.
Se advierte que la ley, mal presentada y explicada, genera incertidumbre en los inversores.