Se analiza el "mal humor" de la sociedad argentina, vinculándolo no solo a la economía sino también a un creciente sentimiento de "euforia soberanista".
Este sentimiento se originó con la prohibición de banderas de Malvinas y se extendió a la discusión sobre la ley de extranjerización de tierras, interpretada como una cuestión de inviolabilidad de la propiedad privada.