Se plantea la hipótesis de qué sucedería si Candela cambiara su versión de los hechos en el futuro, una semana o un mes después. Se considera la posibilidad de que, si se anima a decir lo que realmente pasó, el caso podría reactivarse.
Esta posibilidad depende de la valentía de Candela para modificar su declaración y de si las circunstancias posteriores permiten reabrir la investigación.