Se critica la polarización política en Argentina, donde se plantea un escenario de "esto o el caos", dificultando la competencia entre partidos. Se señala que esta táctica, utilizada tanto por el oficialismo como por la oposición, genera un debate binario que no permite alternativas.
Se argumenta que esta dinámica de confrontación permanente, donde se busca descalificar al adversario como destructor de la Argentina, impide la construcción de un sistema político razonable y dificulta la alternancia democrática.