Se cuestionó la actitud de una senadora kirchnerista que, según se reportó, se enteró de un "embarazo problemático" 48 horas antes de una votación clave, lo que generó sospechas sobre la veracidad de su excusa para no asistir.
La situación fue tildada de "rara" y "sorpresiva", evidenciando las maniobras políticas que a menudo caracterizan al ámbito legislativo argentino. Se sugirió que la oposición, en este caso el peronismo, no creyó en la justificación de la senadora.