Se advierte sobre la preocupante escalada de violencia en las marchas, recordando la tradición argentina de protestas con consecuencias graves, incluso muertes. Se vincula la situación actual con el debate sobre un modelo de país y la ley de propiedad privada.
Se critica al kirchnerismo por no respetar la propiedad privada y se señala que estas manifestaciones violentas podrían ser una respuesta a los intentos del gobierno actual de modificar esa situación.