Se califica la situación actual como "insostenible" y se anuncia el rechazo a la ley de expropiación, que se considera una "vergüenza" para proteger el robo al Estado.
Se critica el manejo de los desalojos, que perjudican a la gente humilde, y el tema de las tierras rurales, ya rechazado por el pueblo.
Se menciona la "ley de fuego" y se compara con situaciones en España y Francia, alertando sobre posibles incendios forestales y la especulación inmobiliaria.