Se llevó a cabo un operativo policial en la Plaza del Congreso, liderado por Alejandra Monteoliva, con el objetivo de despejar el lugar. Se utilizaron carros hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
Hubo nueve personas detenidas, según el reporte policial, y una fotógrafa sufrió politraumatismos, siendo internada en el hospital Argerich.
Se cuestiona la necesidad de correr a la gente y el uso de la fuerza, especialmente considerando que había familias presentes y que la ley que se pretendía aprobar generaba controversia.