El Senado aprobó la ley de propiedad privada en medio de incidentes y tensión. Durante la sesión, se retiraron capítulos clave de la ley, lo que generó controversia. La votación se realizó a mano alzada y fue aprobada por mayoría, aunque con un número ajustado de votos afirmativos (37) frente a negativos (33). La sesión se vio interrumpida por incidentes y empujes en las vallas, con manifestantes intentando cortar el alambrado.
El debate se centró en la discusión de varios capítulos de la ley, especialmente aquellos relacionados con la extranjerización de tierras. Sectores de la oposición y manifestantes expresaron su descontento, argumentando que la ley beneficiaba a intereses extranjeros y no al pueblo argentino. Hubo acusaciones de que algunos gobernadores y senadores estaban "vendidos" y que la ley era inconstitucional.
A pesar de los disturbios y la resistencia, el proyecto de ley avanzó. Sin embargo, la aprobación final dejó solo dos capítulos y el título de forma, lo que llevó a algunos diputados a solicitar el retiro del proyecto. La sesión se caracterizó por la alta tensión y la polarización entre los bloques políticos.