El senador Soria criticó la ley de tierras, calificándola de "mamarracho" y señalando que el ministro Sturzenegger, partícipe del "corralito" en 2001, le puso el nombre de "inviolabilidad de la propiedad privada".
Denunció que el gobierno intenta derogar la ley de tierras desde el decreto 70 y que se han presentado numerosos proyectos para permitir la extranjerización.
Afirmó que el gobierno y sus funcionarios tienen una "obsesión cipaya colonial" y que la disputa por la extranjerización de tierras no terminará aquí, ya que el 80% de la sociedad argentina está en contra.