Gabriel Solano expresa desconfianza hacia la CGT y el Movimiento Evita, afirmando que su participación en la marcha a Plaza de Mayo no representa un acuerdo político genuino. Critica a la CGT por supuestos pactos con el gobierno y por no impulsar medidas de fuerza contundentes.
Solano considera que la CGT no representa el sentir de los trabajadores y que su accionar es más una estrategia política que un reclamo genuino contra el gobierno. Señala que el país no cree en la CGT y que las organizaciones de izquierda son las que verdaderamente impulsan la lucha contra las políticas actuales.