Se analizó la figura de Federico Sturzenegger y su rol en el gobierno de Javier Milei, destacando la creación de un "ministerio de desregulación y transformación del Estado" con el objetivo de "romper el Estado". Se señaló su cercanía con el presidente y su capacidad para presentar proyectos, pero también se criticó su disociación de la realidad argentina y la falta de comprensión de la dinámica política.
Se mencionó la insistencia de Sturzenegger en su agenda desregulatoria, a pesar de las dificultades y resistencias. Se indicó que tanto él como Milei carecen de comprensión sobre la realidad de los argentinos, llegando a afirmar que Sturzenegger "jamás es un choripán" y que no sabe lo que es comer un guiso o pasar necesidades.
La tensión se incrementó al abordar la relación con los gobernadores y la estrategia de Karina Milei. Se mencionó que la mesa política, encargada de las riendas políticas de la gestión, recibe los proyectos de Sturzenegger, pero la falta de definición sobre cómo jugar con los gobernadores genera incertidumbre. Se criticó la posibilidad de que Karina Milei traicione a los gobernadores, quienes buscan su reelección y el manejo de sus territorios.