Andreina Baduel describe la celda donde su padre pasó sus últimos días en el Helicoide: una habitación con una cama de cemento y colchón, sin acceso a luz solar, lo que provocó un gran desgaste orgánico.
A pesar de las adversidades, Baduel se siente orgullosa de su padre, a quien define como un hombre de principios, convicciones y fe, que nunca se doblegó ante la presión del régimen.