Se abordó la posible apropiación por parte del gobierno de la visita del Papa Francisco, señalando que la justicia social es una bandera irrenunciable. Se recordó que el Papa no viene a hacer política partidaria, sino a dar un mensaje de cercanía con la doctrina social de la Iglesia.
Se mencionó la importancia de la figura del Papa como un líder que puede influir en la política, recordando el caso de Juan Pablo II enfrentando a Pinochet. Se advirtió que el gobierno podría equivocarse al creer que el Papa está de su lado, ya que su discurso puede ser crítico hacia políticas que no priorizan la justicia social.
Se citó al obispo García Cuerva, quien habló de la "miopía de la política" ante la necesidad de la gente. Se criticó al gobierno por no creer en el país ni en el Estado, a pesar de utilizarlo como herramienta. Se mencionó la contradicción de figuras como Andrés Ibarra, quien critica al Banco Central pero luego participa en su reformulación.