Abelardo de la Espriella asumió como el nuevo presidente de Colombia en una ceremonia atípica celebrada en Cali, marcando un giro hacia gobiernos de derecha en Latinoamérica.
El nuevo mandatario, quien promete mano dura contra la delincuencia y la corrupción, rompió con la tradición al jurar fuera de Bogotá, buscando gobernar para todos los colombianos y enviando un mensaje de respaldo militar.
De la Espriella enfrenta retos inmediatos en materia de seguridad, con un alto número de estructuras criminales, y deberá sanear las finanzas públicas, impulsar el crecimiento económico y recuperar la confianza empresarial.
Se espera que continúe la reforma agraria y se fortalezcan las relaciones con Estados Unidos, además de destrabar la reforma a la salud.
El nuevo presidente ha prometido cerrar embajadas de Cuba y Nicaragua, evidenciando una alianza explícita con Estados Unidos y una política exterior alineada con las directrices de Washington.