El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha anunciado la conformación de "bloques de seguridad urbana", integrados por policías y militares, para combatir delitos como la extorsión. Esta estrategia ha generado preocupación entre críticos, quienes advierten que podría incrementar la violencia.
La medida busca reducir el crimen organizado y se articulará con autoridades en nueve ciudades. Sin embargo, las similitudes con las "Convivir" de los años 90, estructuras civiles armadas que derivaron en grupos paramilitares, han generado temor a un retroceso y a la repetición de abusos y violaciones a los derechos humanos.
La implementación de estos bloques se da en un contexto de aumento de la inseguridad, con grupos armados ganando terreno y un incremento en el cultivo de coca. La administración de De la Espriella enfrenta el desafío de recuperar el control territorial y atender a las regiones abandonadas, preservando el Estado de Derecho.