Se discute la declaración de Candela sobre su consumo de drogas, aclarando que no es adicta y que su familia no lo sabía. La joven explica que, al consumir ocasionalmente, no se considera adicta y que sus familiares no eran testigos de ello.
Se pone en relieve la contradicción entre su declaración y la percepción familiar, y se cuestiona la recurrencia al consumo de drogas tras una noche sin dormir como una posible necesidad. Se menciona que no ha tenido brotes psicóticos de esta magnitud anteriormente.