Se calificó a Quintela como una "bestia" por sus declaraciones, sugiriendo que por "chuparle el culo a alguno" estaba traicionando al peronismo.
Se afirmó que si Perón viviera, no permitiría "caudillos" y que las acciones de Quintela serían una "verdadera traición a la patria", especialmente al hablar de retroceder en reformas y nacionalizar.