Se reaviva el debate sobre si los expresidentes deberían ir presos por corrupción, con posturas encontradas entre los panelistas.
Uno de los participantes argumenta que, desde un punto de vista político, meter presos a expresidentes debilita la institucionalidad del país, citando ejemplos como Perú. Sostiene que solo crímenes de lesa humanidad o traición a la patria deberían llevar a la cárcel, y no así los delitos de corrupción.
Otro panelista retruca que la política no puede estar por encima del derecho y que todos deben ser iguales ante la ley, independientemente de su cargo. Se plantea la hipótesis de que si Macri o Milei cometieran actos de corrupción, la postura debería ser la misma.