La ley impulsada por el gobierno sufrió un revés significativo al perder varios de sus puntos centrales. La ley de tierras, considerada el corazón de la propuesta, fue completamente desestimada. Le siguió la ley de manejo del fuego, que permitía la venta de tierras a extranjeros y la habilitación de terrenos previamente incendiados. También se eliminaron modificaciones a la ley de barrios populares. Estos tres puntos, calificados como los más importantes, quedaron fuera del proyecto.
El senador Aníbal Fernández ironizó sobre la situación, señalando que la ley se convirtió en "ley de invio" en lugar de "ley de inviolabilidad". Lo que quedó del proyecto incluye nuevas reglas para desalojos express, límites estrictos a las expropiaciones y una modificación en la digitalización de archivos. Estos puntos son considerados de menor relevancia en comparación con lo que se pretendía originalmente. El gobierno sufrió una clara derrota, quedando con una versión muy acotada de su propuesta original.
Se critica que el gobierno intentó convencer de que la ley era similar a la de Brasil, ocultando la "letra chica". En Brasil, por ejemplo, no se permite la venta de tierras a 150 km de la frontera y existen restricciones para extranjeros. La caída de estos puntos se atribuye no a informes técnicos, sino al trabajo de "lobbies" que alertaron sobre las implicaciones de la ley. Se destaca que la movilización ciudadana y la comunicación a los senadores fueron cruciales para frenar la propuesta original.