Se plantea la necesidad de que los dirigentes gremiales no solo respondan a las demandas sociales, sino también a las circunstancias, y se recuerda la figura de Ubaldini como ejemplo de dirigente formado en base a las circunstancias. Se discute si los paros y marchas son suficientes para resolver las demandas de la sociedad, concluyendo que no alcanzan y que la solución debe ser política y amplia.
Se enfatiza la importancia de un espacio nacional y popular que incluya a diversos sectores, no solo al peronismo, y se destaca el rol de la Confederación General de Trabajo (CGT) en asociación estratégica con proyectos de inversión productiva, donde empleadores y comerciantes no son vistos como enemigos.
La CGT se muestra atenta a los mensajes de la Iglesia y se menciona la intención del Presidente de apropiarse de la visita del Papa. La CGT buscará reunirse con el Papa, quien se espera que brinde un mensaje cercano a la justicia social, criticando implícitamente el discurso político del gobierno actual.