Se desmiente la afirmación del gobierno de que la ley de tierras era similar a la de Brasil, detallando las diferencias clave: en Brasil, no se puede vender tierra a extranjeros a menos de 150 km de la frontera y un extranjero no puede poseer más del 10% de un municipio. Esto contrasta con lo que se pretendía habilitar en Argentina.
Se destaca la importancia del "lobby bueno", es decir, la acción ciudadana y de organizaciones para informar a los senadores y generar conciencia. La gente se mantuvo atenta y presionó para evitar la aprobación de puntos perjudiciales para la soberanía.