El "padre" de San Cayetano hace un llamado a la dirigencia política para que recupere gestos simples como mirar a los ojos y escuchar a los trabajadores. Señala que la gente que acude al santuario tiene una visión clara de la realidad y que la dirigencia debería aprender de ellos.
Se enfatiza la necesidad de unidad y de dejar de lado las discusiones estériles. El mensaje transmitido desde el santuario es de esperanza y de construcción de una Argentina mejor, a través de la solidaridad y el compromiso con los más necesitados.