Se discute la compleja operativa de seguridad que implicará la visita del Papa Francisco a Argentina, un evento que no ocurría desde 1987 con Juan Pablo II. Se plantea el desafío de garantizar la seguridad en un contexto de alta polarización social y posibles enfrentamientos entre grupos con posturas divergentes.
Se recuerda el incidente ocurrido la noche anterior, donde 50 personas pusieron en jaque a las fuerzas federales, lo que subraya la necesidad de un operativo de seguridad robusto y bien planificado para la visita papal. La pregunta central es si se podrá evitar que la "grieta" social se manifieste durante la presencia del Sumo Pontífice.