La crisis en Ceuta generó duras críticas de la oposición conservadora (Partido Popular y Vox) al gobierno de Pedro Sánchez, intensificando el pulso político de cara a las próximas elecciones. La presión también se sintió a nivel internacional, con cuestionamientos de socios de la UE y de Donald Trump.
Sin mayoría parlamentaria y en un contexto de investigaciones judiciales, la crisis de Ceuta se convierte en un factor clave para el futuro político de Sánchez.