Se reflexiona sobre cómo las redes sociales han potenciado el odio y la polarización política, trasladando esa hostilidad al mundo real.
El entrevistado afirma mantenerse al margen de la política en su trabajo, enfocándose en el humor y evitando tomar partido. Rechaza la idea de que sus chistes sobre diferentes figuras políticas impliquen un posicionamiento partidario.